Releyendo el primer post que publiqué (Necesito un cambio) me doy cuenta de que no escribí sobre lo que pasó con la prouesta que le hice al jefe... Pues fue un fracaso estrepitoso. No dijo sí, ni no, no dijo nada. El tipo estuvo esperando a que yo me hartara un día (que llegó) y le mandara al garete, lo que hice con alegría. Qué liberación. Aprendí varias cosas de esta experiencia:
1. Que el mundo está lleno de jefe cobardes que no saben enfrentarse a sus "problemas" ni en su propia empresa.
2. Que merece la pena soltar amarras cuando te sientes desgraciada y poco valorada en un trabajo
3. Que ni haciéndolo bien, con seriedad y respeto, te aseguras que la cosa vaya bien. Este tipo me acusó de estropearle el ordenador y de borrar la inforación. Ridículo, patético...
En fin, cada uno por su lado y los locos a otro planeta.