Son las cuatro de la tarde y llevo sentada delante de la pantalla desde las 10.00. Me he levantado únicamente para dar el biberón a mi hijo y para consolarle cuando ha llorado porque se aburre de verme aquí, sentada y sin poder jugar con él. No sé si ha llorado por él o por mí...

Aún no he comido, apenas he desayunado. Me he levantado, duchado, he despertado a mis hijos, he llevado a la niña al colegio, he hecho el paripé con algunas madres que estaban en la puerta, he vuelto y me he sentado. Y me ha cundido, sí, pero no he podido hacer compra, ni recoger, ni hacer las camas, ni nada...

Y todo por un sueldecillo de época de crisis que apenas me llega para pagar los gastos de autónoma. En fin. Ya lo comenté, antes tenía más clientes, ahora, el embarazo y sobre todo la baja de maternidad me han supuesto una pérdida considerable de trabajo.

Por lo menos me queda el consuelo de que alguien lee esto y me comprende. Y que me estoy conviertiendo en una rata de Internet que lo encuentra casi todo.

Mañana me extenderé más, llega la hora de ir a recoger a mis vástagos y de comer algo. Me suenan las tripas.