Releyendo el primer post que publiqué (Necesito un cambio) me doy cuenta de que no escribí sobre lo que pasó con la prouesta que le hice al jefe... Pues fue un fracaso estrepitoso. No dijo sí, ni no, no dijo nada. El tipo estuvo esperando a que yo me hartara un día (que llegó) y le mandara al garete, lo que hice con alegría. Qué liberación. Aprendí varias cosas de esta experiencia:
1. Que el mundo está lleno de jefe cobardes que no saben enfrentarse a sus "problemas" ni en su propia empresa.
2. Que merece la pena soltar amarras cuando te sientes desgraciada y poco valorada en un trabajo
3. Que ni haciéndolo bien, con seriedad y respeto, te aseguras que la cosa vaya bien. Este tipo me acusó de estropearle el ordenador y de borrar la inforación. Ridículo, patético...
En fin, cada uno por su lado y los locos a otro planeta.
servido por ciberkriss
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Son las cuatro de la tarde y llevo sentada delante de la pantalla desde las 10.00. Me he levantado únicamente para dar el biberón a mi hijo y para consolarle cuando ha llorado porque se aburre de verme aquí, sentada y sin poder jugar con él. No sé si ha llorado por él o por mí...
Aún no he comido, apenas he desayunado. Me he levantado, duchado, he despertado a mis hijos, he llevado a la niña al colegio, he hecho el paripé con algunas madres que estaban en la puerta, he vuelto y me he sentado. Y me ha cundido, sí, pero no he podido hacer compra, ni recoger, ni hacer las camas, ni nada...
Y todo por un sueldecillo de época de crisis que apenas me llega para pagar los gastos de autónoma. En fin. Ya lo comenté, antes tenía más clientes, ahora, el embarazo y sobre todo la baja de maternidad me han supuesto una pérdida considerable de trabajo.
Por lo menos me queda el consuelo de que alguien lee esto y me comprende. Y que me estoy conviertiendo en una rata de Internet que lo encuentra casi todo.
Mañana me extenderé más, llega la hora de ir a recoger a mis vástagos y de comer algo. Me suenan las tripas.
servido por ciberkriss
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...y trastocaron mi vida por completo. Unos la mejoraron, otros la han dejado coja.
El primero de esos cambios se llama Guzmán, es mi segundo hijo. Hoy cumple cinco meses. Aquí le tengo, a mi lado, mientras escribo él juega en su parque con sus muñecos, ajeno a hipotecas, recibos de colegios, horarios de trabajo... En breve comenzará a ir a la guardería, de esa forma podré organizarme mejor laboralmente y buscar más clientes. Porque una de las consecuencias de tener a mi hijo ha sido que algunos de mis clientes decicieron darme la patada. No hay nada como tener a un autónomo en la empresa para hacer con él lo que se quiera.
Ser mujer y autónoma tiene estos "riesgos". La mayoría de las empresas nos encuentran "poco rentables". Es absurdo. ¿Qué son 16 semanas comparadas con el resto de la vida laboral de una persona? Las empresas están repletas de personas que continuamente están de baja laboral por enfermedad, depresión o vete a saber. Sin embargo, está demostrado en varios estudios que las mujeres que han sido madres y que en su empresa son tratadas con normalidad, trabajan más a gusto, lo que suele repercutir en una mayor productividad. Pero no, esos tres meses y medio de baja suelen ser para la empresa los de mayor necesidad de tus servicios, ¡qué casualidad! Y eso que ni siquiera ellos te pagan la baja de maternidad, ni un sueldo, ni nada. Simplemente, te vas a tu casa a cuidar de tu hijo por unos meses.
Y, además, ni siquiera desconectas.
El segundo de esos cambios respondió a una necesidad creada por el primero de los cambios (mi hijo). Ya no cambíamos en casa: dos adultos, dos niños, dos perros y mis papeles... Imposible en 60 metros. Nos hemos trasladado a las afueras de la gran ciudad, como muchas familias burguesas con niños a las que antes miraba desde muy lejos. Pues ya soy oficialmente una de esas madres de parque, en fin.
El cambio que me ha dejado coja y me ha partido el corazón ha sido la muerte de mi padre. La enfermedad de siglo XXI, el cáncer ha sido implacable. Tras 20 años acechándole, ha sucumbido. Esta experiencia me ha enseñado a relativizar muchas preocupaciones, a acercarme más a los míos, a no perder la oportunidad de decirle a la gente que me importa eso, que me importa. Porque aunque con mi padre pude hablar, aprendí, me reí, nos divertimos y discutimos mucho, siempre me quedará la idea de que no fue suficiente, me han quedado muchas cosas en la guantera.
servido por ciberkriss
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Necesito cambiar de vida. No se trata de largarme de casa y dejar todo, y emprender una vida nueva lejos, cambiando el nombre y el aspecto, no. Eso sería demasiado y tengo muchas cosas que me atan y que quiero: mi hija, mi chico...
Lo que necesito es un cambio en mi día a día. Estoy en uno de esos momentos en los que igual propongo a uno de mis clientes un cambio radical en la forma de trabajar que mando a la mierda todo.
Trabajo la mayor parte de mi tiempo en una editorial pequeña que fundamentalmente publica libros para niños y jóvenes. Yo soy la directora de marketing. Todos aquí somos directores... Somos seis personas, en fin.
El dueño, director de este lugar lleva toda su vida metido en estos berenjenales de la edición, un mundo duro y con pocos beneficios. Sabe mucho de libros, sí, pero lo de dirigir una empresa no es lo suyo. Aunque contrata a personas como yo, sigue queriendo manejar todo, TODO. Es difícil trabajar con él. Pero ahí seguimos porque, a pesar de que a veces dan ganas de gritarle (¡PALETOO!), es buena persona y, realmente, creo que no se da cuenta de que mete la pata.
Hace una semana le hice una propuesta económica y de cambio de horarios. Actualmente estoy por las mañanas, de 9.00 a 15.00, menos una semana al mes que desaparezco porque edito una revista. Todo esto él ya lo sabía, pero mes a mes, cuando llega el momento de tener que irme esa semana, se repiten sus caras de fastidio y sus llamadas en plan "nos tienes aquí, dejados de la mano de Dios". Hasta las narices...
Por eso le he propuesto un cambio. Dejo la revista y me dedico a este proyecto. eso fue la semana pasada, aún no me ha dicho NADA.
servido por ciberkriss
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